Calma

Calma no es la mejor palabra para describir las ganas de quitarte la ropa.
Ni siquiera está cerca de aguantarme las manos cuanto tengo tus labios
mordisqueando la ruleta rusa de mis ansias pegando el tiro en la impaciencia
de ver cómo te ves el día siguiente con el pelo todo esmorusado.

Pero calma, me repito, porque contigo la vida al fin me dio algo bonito,
y la prisa jamás nos lleva al lugar correcto sin restregarnos un te lo dije al final de la carrera
donde el único que gana es quien rompe en pedazos al otro.
Y yo me voy recogiendo del piso mientras te miro y me aguanto el hambre
de amarte hasta los sueños sin dañar los míos.

Por eso amor, voy con calma, 
que lo bueno está por comenzar, y tú, ya me tienes gana.

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