Atorada en mis miedos

Callada me aguanto las ganas de salir corriendo a encontrar las cosas que la vida me dejó en alguna parte.
Esas que quizá sean la razón para levantarme de la cama y ponerle un poco de crema al café,
y seguir.

Entre sonrisas me guardo el coraje al que debería ponerle un collar y sacar a pasearlo de vez en cuando.
Y es que de vez en cuando me atraganto con las espinas por no soltar un “basta ya carajo”,
y seguir.

Pero sigo callada, atorada en este espacio de nada, de vino, de alas cortadas a tijerazos porque no funcionaban,
de vidrios rotos en cada pisada que me llevaban directo a tocar el cielo.
Pero me quede aquí,
ni siquiera en el infierno, aquí estoy, atorada en mis miedos.

Un sabio dijo: no tengas miedo de perder a quien no se siente afortunado de tenerte.

Pregúntate primero, si haces que todos los días de esa persona sean especial, si le haces sentir especial,
si los detalles no se quedan en un lo pensé.
Si tu forma de estar no se confunde con el; estoy aquí, no me ves; y no, no te veo, aunque se que estás.
Hazte ver, que estes tanto que me saques un; hazte para allá, pero no muy lejos.

Pregúntate cómo se cura un corazón que ha llorado tanto por ser como es,
libre, malentendido, un poco parco, y exagerado a la vez.
Si en la mañana no dejas que la rutina ahogue un; buen día amor, o que estes bien.
Porque sabes, no pretendo que me entiendas, pero tampoco que no lo intentes
como las tantas veces que me he dicho; es que quizás también su corazón está agujerado,
y me sello la boca con alguno de tus besos para saberlos en su máxima expresión
y así tal vez entender tu manera de no estar aún estando.

Así que pregúntate antes de citar esa frase, si tus ganas de enamorarme van de la mano con tus hechos,
o solo lo resumes con un te quiero y una carita con besos.
Porque si es así, entonces yo soy quien no debe tener miedo.

Mis Historias son Contigo Vida

Es que te quiero entender, créeme, pero te pones tan complicada como yo.
Y como no serlo si me has hecho como un roble con las raíces a flor de piel
deshojando las neuronas por no lograr al menos tocar tu porqué y ni el mío
que no deben ser tan diferentes
¿Somos una, o no?

Mis historias son contigo vida, que me desgastas alentándome las alas
y luego las olvidas, en no sé dónde, y me las recuerdas como si no te importara
que ya mi vuelo había perdido altura y era más fácil caminar en tierra de vidrios rotos
que en tu alegre melena de verdes llantos con mis pies descalzos.

Que azares de ironías que te traes bajo las mangas y se las sueltas al viento
porque te defiendo con uñas y dientes y tú me colocas en el borde
de mis dudas, de mis miedos, de mis ganas de no encontrarte en la mañana
y de ese tan instantáneo arrepentimiento. Pero ahí estás, sosteniéndome.

Dale, ven e intenta explicarme por 13,860 veces que no estás en contra mía
que es todo lo contrario, que me gritas y yo no soy capaz de conectarme contigo
Que soy yo quien aún no te encuentra, ni a ti, ni a tu sentido.
¿Pero qué sentido debe tener una vida de caída al pozo de pasos vacíos?

Que vida la nuestra vida, tú que me das en el aire todo cuanto quiero
y yo que me asomo a coger cantazos por puras inseguridades.
Que le hago, así me materializaste cuando el alma te pedía un poco más de tiempo.
Y estoy segura de eso por el frío que me esbarata la alegría cuando apenas la siento.

Mis historias son contigo vida, que me encuentras y te doy la espalda
porque me da vértigo mirarte a la cara y que me respondas las bofetadas
que te di cada vez que abrías la boca y me soltabas tus verdades,
pero es que me dabas muy duro en el fondo de mis comodidades.

Y así seguimos, yo con la apetencia de soltar el ancla de mis pies
que no me deja avanzar hacia la intriga que me aprieta en las tripas de alcanzarte
pero es que eres tan hermosa y tan bruja a la vez que me sonsaca el miedo
a no montarme en los patines, lanzarme calle abajo y sentir el aire fresco.

Vida, que historia la nuestra que me das tu vida y yo te boicoteo.

Con Todo y Tu Silencio

Decidí conocerte en besos y de cerca porque quizás en tu silencio hay delicadeza,
hay detalles que a simple vista no dejas que vean.
Quizás el aire de hombre apático solo se los des a ese mismo aire.

No te creo que no te importa si me alejo,
si mañana me voy porque solo tienes besos para ofrecer y más silencio,
nada que decir, ni sueños que corran riesgos, de esos que hacen la vida más interesante.

No te creo cuando tus ojos no dicen nada
y miran con miedo el rechazo, a que nadie entienda tu alma reservada,
tu introvertida forma de asumir la vida quedándote inherte ante todo, ante el amor,
ante un adiós.

Te voy conociendo en mí, en ese lado que se inhibe antes de mirarse en unos ojos
que le volteen la vida a pedazos y no tengan la valentía
de regresar a arreglar lo que tanto dañaron.

Es que quiero conocerte antes de irme del amor y dejarle
a otros brazos lo que la vida me tiene separado en tus besos y en tu silencio,
ese que voy memorizando
sus distintas maneras de expresarse en tus ojos café claro.

Te quiero en mi antes de correr a mi vida sin incluirle tu historia,
quien sabe si seas tú el que escriba en mi cuento
que no estaba muerto mi corazón,
estaba acumulado de miedos, o quién sabe si sea al revés.

Me quiero en ti antes de contar que pasé de largo por tu vida
sin dejarte entrar en la mía por inseguridades del pasado, y no,
que mejor me muerdo el miedo y te beso a ti con todo y tu silencio.